1)   Introducción Freud

El legado de sus investigaciones no se centra en la medicina como tal, sino que deben su reconocimiento histórico a la elaboración de un método que parte del inconsciente para tratar las enfermedades mentales: el psicoanálisis. El mismo fue desarrollado durante su estadía en la ciudad austríaca de Viena, donde vivió hasta el avance del nazismo.

Freud abandona pronto sus investigaciones neurológicas para dedicarse de pleno al estudio de los entonces llamados “enfermos nerviosos”, percatándose rápidamente de lo incorrecto de las terapias utilizadas para la rehabilitación de estos enfermos, en especial de la hipnosis (lo cual será explicado más adelante en su 2da conferencia en la Universidad de Clark).

Su gran oportunidad llegó con una beca que le permitió estudiar en París con Charcot, especialistas en enfermedades nerviosas, célebre por sus investigaciones, una de las cuales habla de la relación de la histeria con problemas sexuales, dato que serviría a Freud para su propio postulado teórico.

A principios del siglo XX, Freud publicó “La interpretación de los sueños”, extensa obra donde desarrolló una tesis fundamental: “los sueños no solo son un producto psíquico desechable, como se creía hasta el momento, sino que representan un trabajo psíquico normal lleno de sentido”.

Además de esto, el también estableció otras conclusiones, tales como la división de la estructura psíquica en consciente e inconsciente, existencia de la sexualidad infantil, etc. Todas estas fueron fruto de escándalo, que contribuyeron al aislamiento y la soledad de Freud. Obviamente, sus nuevos postulados iban en contra de todo lo establecido, suena lógico que estuviese rodeado de detractores.

Sin embargo, de a poco se fue abriendo camino y empezó a organizar en torno suyo la sociedad psicoanalítica, primero en Viena, y luego en otras ciudades de Europa.

2)   La personalidad

El determinismo en la ciencia sostiene que las cosas no suceden “porque sí”, sino que una causa previa.

Freud explica la conducta humana en función de las series complementarias, que servirían de base para el determinismo psicológico.

La personalidad, es resultado de 3 grupos de causas, las 3 series complementarias.

  • a)      La constitución

La primera es la constitución, formada por aquellas características que están presentes en el momento de nacimiento de una persona, o sea, los factores innatos, o natura según Filloux (este llama nurtura a los adquiridos por la relación con el medio). Esta serie está integrada por los factores genéticos y los factores congénitos.

Los factores genéticos están dados de una vez para siempre en el momento de la persona, los encargados de esta transmisión hereditaria son los cromosomas. Es en el ADN presente en los genes se interpretará nuestro código genético, y con ello resultarán nuestras características corporales. Los mismos son irreversibles, y pueden llegar a condicionar nuestra conducta social.

Los factores congénitos son aquellos determinantes que actúan durante la vida fetal y el momento del nacimiento. Un ejemplo sería una enfermedad materna, sufrimiento fetal durante el nacimiento. Estas condiciones pueden provocar anomalías en el bebé, que influirán en su conducta futura. Aquí solo puede actuar la madre, aunque los avances de la medicina extienden la facultad de actuar a los profesionales de salud, cuando hacen transfusiones de sangre, o en operaciones que pueden afectar el feo. También la experiencia del nacimiento puede influir, los traumas durante el alumbramiento dejarán huella en el individuo.

  • b)      La disposición

La segunda serie complementaria surge de la integración de la constitución más las experiencias infantiles.

Freud considera experiencias a las que se viven en los primeros 5 años de la vida. Privilegia, en su teoría sobre la infancia, el desarrollo de la psicosexualidad que incluye las etapas de evolución de la libido (que veremos más adelante). Toma como eje del desarrollo humano la pulsión sexual.

Las experiencias de los primerísimos años, dejan como saldo el aprehendizaje vivencial de modelos o estructuras de conducta, de modos de vincularse que luego se van a reiterar a lo largo de toda la vida.

La infancia es entonces, un período fundante del psiquismo, determinando el destino de salud o enfermedad mental del ser humano. SU MAJESTAD EL BEBË!

El niño dejó de ser considerado como un hombre en miniatura, un objeto, para constituirse en un ser sensible a los estímulos de su medio. Es por esto que la receptividad que el medio familar (en especial la madre), haga de las necesidades del niño será fundamental para el desarrollo del mismo.

La familia es el primer agente de socialización, posteriormente, serán otras instituciones (escuela, amigos, trabajo) las que irán completando el proceso, que nunca termina.

Se usa el término aprehendizaje y no aprendizaje, ya que se trata de vivenciar, experimentar.

La segunda serie se conoce como Disposición, entendida como el aprehendizaje vivencial de un repertorio limitado de modelos vinculares (conductas conscientes e inconscientes) que se internaliza en los primerísimos años de la vida, y tiende luego, por el principio de compulsión a la repetición, a reactivarse y repetirse en las experiencias presentes y con los personajes actuales.

  • c)       La conducta

La disposición integrada al factor actual externo da como resultado la tercera serie complementaria, conocida como la conducta.

El factor es actual porque se da en el presente generando una respuesta del individuo, es externo porque se trata de un estímulo que aporta el medio y no el individuo, y es descadenante porque actúa como disparador de la conducta.

Puede asimilarse al concepto de crisis, en particular al de crisis accidental o traumático, ya que se trata de un estímulo exterior que irrumpe, en un momento dado, movilizando el terreno psíquico (disposición) preexistente y haciendo que el individuo reaccione sana o patológicamente.

Factores actuales son: casarse, tener un hijo, divorciarse, operarse, etc. Las crisis no solo se desatan por factores negativos, como comúnmente se piensa.

En toda conducta se conjugan las 3 series complementarias y hay siempre un factor actual externo desencadenante.

3)   Consciente, preconsciente, e inconsciente

La consciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), pero en ella no se pueden encontrar respuestas a muchos de nuestros actos.

Hay muchas representaciones que, en un momento dado, no son conscientes pero pueden devenir en conscientes, Freud entiende a esto como preconsciente.

Existe un nivel inconsciente que nunca llega a la consciencia, y sólo se abre paso a la consciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos fallidos, los lapsus y los síntomas.

Las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (neurosis). Los síntomas propios de la neurosis o psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero lo suficientemente eficaz como para contrariar la propia voluntad.

La vida psíquica no tiene su centro emisor en la consciencia del hombre, en su racionalidad. En consecuencia de ello se produce un desplazamiento del interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las leyes y mecanismos de su funcionamiento. El descubrimiento del inconsciente restó a la consciencia su importancia como centro regulador de la actividad psíquica.

4)   Las fases de la libido

El psicoanálisis emplea el término de pulsión para el estudio del comportamiento humano. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.

La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión) y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.

Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. El impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad, al tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad: si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual, y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigido a los objetos (libido objetal) o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).

El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Los conflictos psíquicos así como sus posibilidades de resolución dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión).

  • a)      Fase oral

Comprende los primeros 12-18 meses de vida. Relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del chupeteo, es el prototipo inicial de toda satisfacción.

  • b)      Fase oral-sádica

Etapa coincidente con la aparición de los dientes, ligada al acto de morder. Da lugar al concepto de ambivalencia (relación amor-odio respecto a un mismo objeto).

  • c)       Fase anal

Comprendida entre los 18 meses y los 4 años. El ano se constituye en la zona erógena por excelencia. En esta fase aparece la polaridad actividad-pasividad, asociada a la capacidad de controlar los esfínteres.

  • d)      Fase fálica

En esta etapa, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital, que se completará en la pubertad.

De la forma específica en que se afronten dichas fases, dependerán las características psíquicas del individuo. Las perturbaciones en las fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que saldrán a la superficie en forma de neurosis o psicosis.

5)   El complejo de Edipo

Etapa comprendida entre los 3 y los 5 años. Según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.

El niño se halla en una especie triángulo afectivo con relación a sus padres.

Complejo de Edipo positivo: El triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto; y la hostilidad será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo.

Complejo de Edipo negativo: Lo opuesto al positivo.

Según Freud, el conflicto se resuelve por el temo del niño de ser castrado por su padre. Sin embargo, esto deja a las niñas fuera del conflicto.

Fue por eso que su teoría en este caso no fue muy bien recibida.

  • a)      Resolución del conflicto edípico

Las formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección sexual del adulto (condiciona su sexualidad).

El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la consciencia moral así como sus ideales. Este se estructura en oposición al Yo (identificado con la consciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto, abiertamente opuesto al Super Yo.

Toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o las pulsaciones del sujeto, y por tanto, en marcada oposición al Super Yo.

Las pulsaciones de naturaleza libidinosa constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadores humanas.

Entre las críticas que recibió la teoría freudiana, se destaca el determinismo que concede a todo lo sexual en la misma. Si el hombre es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tiene necesidades específicamente humanas derivadas de su posición respecto de la naturaleza; una de ellas es el afecto, que lo ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas.

La necesidad que el niño siente hacia su madre, se justifica porque es su único refugio en un mundo en el que se siente perdido. Esto podría justificar el complejo edípico, y no tratarse de pulsión sexual.