Teoría de la Gestalt

En la primera década de este siglo, en los dos centros académicos más comprometidos con el progreso en la disciplina psicológica, se llega a la convicción de que el enfoque asociacionista elementalista, con su pretensión de abordar el “estudio analítico de la conciencia mediante la introspección”, estaba condenado a desaparecer.

La psicología del siglo XIX se había comprometido con el análisis de los contenidos de la experiencia consciente siguiendo el ejemplo de la física, la química y la fisiología. Estas se habían consolidado adoptando métodos analíticos que les llevaron a la división de sus objetos de estudio en moléculas, átomos, tejidos y células de órganos.

Este clima epistemológico positivista enmarcó la constitución de la psicología como ciencia independiente. En el laboratorio experimental se identifican las los elementos constitutivos del objeto de estudio: los contenidos de la experiencia consciente, las sensaciones, los datos simples, originales e irreductibles a todo nuevo esfuerzo de análisis. El proyecto fue componer un catálogo completo de las sensaciones conscientes, describir, medir sus propiedades y determinar la correspondencia invariable de cada una de ellas con un centro nervioso bien localizado y con la excitación de un aparato receptor específico. Sólo después era posible dar cuenta y agrupamiento, o sea, explicar la organización de la experiencia consciente como totalidad. Para resolver el problema adoptan el asociacionismo.

Se levantan respuestas críticas muy divergentes frente a este primer proyecto de la psicología. En EE.UU., se renuncia al estudio de lo mental, refiriendo al movimiento conductista.

En Alemania, un grupo de psicólogos optan por continuar con el estudio de los procesos mentales rechazando el enfoque asociacionista, elementalista y mecanicista elegido por el conductismo. Un enfoque fenomenológico, opuesto al positivismo, afirmando que los datos fenomenológicos de la experiencia ordinaria eran el punto de partida que permite la constitución de la estructura conceptual, dentro de la cual encajarán los datos de observación. En sí mismos, los datos no tienen interés o especial significación, la observación es necesaria, en la medida en que sirve para probar una hipótesis.

Cuando los gestaltistas se remiten a las sencillas observaciones de fenómenos, lo hacen para salir de los sofisticados laboratorios de introspección experimental y contrastar las hipótesis.

Sin duda, diferencias de grado entre las bases epistemológicas de ambas corrientes.

La psicología de la Gestalt, al rechazar los enfoques elementalistas y asociacionistas, se compromete con una visión “molar” de su objeto de estudio. Al realizar los experimentos, ignoran la regla fundamental de los primeros psicólogos experimentales: el estudio de los hechos locales más simples y la eliminación de todos los ingredientes y perturbaciones secundarias que pudieran enturbiar la naturaleza simple de esos elementos.

Cita: “…tenemos que examinar con toda imparcialidad situaciones perceptivas e intentar encontrar en ellas aquellos hechos que se aparecen como más importantes; explicar su naturaleza, si es posible, compararla con la naturaleza de otros hechos de interés y ver si, de esta forma, podemos deducir reglas generales que sean válidas para muchos fenómenos. Está claro que en este programa no se mencionaban nunca los elementos simples locales o sensaciones…”

Max Wertheimer pone como ejemplo al “movimiento aparente” o fenómeno estroboscópico, fruto de este modo de hacer ciencia, en el cual se demuestra que el sujeto no ve las conjeturas del mismo, solo ve lo que ocurre superficialmente, el sujeto no nota que son 2 luces que se intercalan, sino que cree que es una que se mueve de un lado a otro, porque es justamente lo que está observando en ese momento. Sin embargo, los psicólogos de la escuela de Wundt veían a esto como una ilusión, juicio erróneo del observador, pero nunca como un hecho perceptivo. Los mismos, según estos últimos, solo podían estar compuestos por sensaciones locales independientes. Es entonces que Wertheimer repite el experimento tantas veces como para reconfirmar que ese movimiento aparente es un hecho perceptivo, ya que es lo que los sujetos que participan del experimento seguían afirmando que ocurría, nadie mencionaba 2 luces intercalándose.

Y fue así como se pudo entender que esta experiencia perceptiva no se puede explicar mediante la asociación de hechos locales independientes, sino de la interacción dinámica de estímulos locales, bajo condiciones temporales y espaciales claro está.

La experiencia consciente se consolidaba como producto de la sumatoria de sensaciones en correspondencia con estímulos externos y específicos, que habían ingresado a través de vías sensoriales específicas. Si el informe verbal (la impresión del sujeto ante dicha escena), se contradecía con estas afirmaciones, simplemente estaba errado, distorsionado por ideas previas, recuerdos, etc; el sujeto de experimentación no estaba suficientemente entrenado para realizar una correcta introspección de su experiencia perceptual consciente inmediata.

Los psicólogos de la Forma van a intentar comprender lo que sucede con el fenómeno de la percepción, sus observaciones van a referirse desde un principio a conjuntos, totalidades dentro de las cuales operan interacciones dinámicas, y no copias fieles del estímulo físico.

Un ejemplo de esto fue la “gestaltqualitaten” de las melodías, que permitía que las mismas siguiesen siendo identificadas, más allá de los instrumentos con que se sean ejecutados, o si la misma fue ejecutada en claves diferentes, o con otra intensidad de sonido distinta de la original.

Todo esto también fue rechazado por ir en contra del modelo vigente, no fue hasta 1913 que Wertheimer dio a conocer masivamente este nuevo enfoque en la Psicología como ciencia.

Considerado como fundador de la escuela de la Gestalt, su labor fue compartida con Wolfgang Kohler y Kurt Koffka.

Su postulado que da origen a sus estudios es aquel que dice, en total oposición a los principios científicos reinantes, que el todo es más que la suma de las partes.

Esta afirmación, que parece simple a primera vista, no lo es, puso en jaque a la psicología elementalista asociacionista, aquella que tuvo que abrirse paso para ser considerada ciencia, adoptando metodologías de estudio rígidas. Tal parece que, esa rigidez impide un estudio profundo de nuestra mente. Esa simple frase fue el golpe de gracia, y dio el impulso que necesitaba la psicología para dar ese salto de calidad que requería.

La experiencia psicológica lleva consigo una cualidad de totalidad que no puede encontrarse en sus partes constitutivas cuando son aisladas. La totalidad jamás puede ser representada por una sucesión o agregación de elementos que componen esa totalidad. La misma se capta de una sola vez, porque todo se da junto y de manera inmediata. Nunca puede ser efecto de una generalización a partir de casos. El todo es el punto de partida de la experiencia psicológica y jamás el de llegada.

Mientras la psicología elementalista supuso que las propiedades de las partes al ser asociadas determinan las características de la totalidad, la Gestalt sostuvo que es la organización estructural global la que determina el lugar y significado según la totalidad a la que pertenezca; si bien psicofisiológicamente una sensación puede ser definida en sí misma, por su cualidad, intensidad, duración, etc; y puede mantener sus propiedades a pesar de incluirse en diferentes tipos de conductas; este esfuerzo analítico sólo las desvitalizaría al eliminar el contesto en el que tiene expresión la conducta.

Desde la perspectiva de la Gestalt, toda producción de conducta, todo proceso psicológico implica es una totalidad organizada y con significado, ya que lleva consigo una cualidad estructural que no puede reducirse a las partes que la componen. Percibir una situación, imaginarla, resolver un problema, producir una solución, sólo se pueden comprender como fenómenos conductuales si entendemos a la conducta como “molar”, como totalidad organizada.

El término alemán Gestalt es apropiado para denominar a esta escuela ya que significa forma, figura o configuración, implicando, entonces, oposición a cualquier tipo de análisis reduccionista de la experiencia psicológica, que sólo conduciría a la misma destrucción de la experiencia. La Gestalt representa un punto de vista “molar” en psicología en oposición al punto de vista molecular adoptado por las psicologías elementalistas asociacionistas.

*Aportes para la comprensión del fenómeno de la percepción

Fue en esta área donde el programa de la Gestalt produjo sus contribuciones más originales y destacadas, en especial las que refieren a los principios de organización del campo perceptivo visual; sin embargo su esquema teórico se extendió también a otros aspectos cognitivos como el aprendizaje, el pensamiento, el razonamiento, los estudios de la personalidad, los fenómenos grupales, etc.

Cómo se organiza la percepción? Ellos responden que la experiencia perceptiva es una totalidad en la cual la relación entre las partes que la componen tiene significado a partir de las leyes de composición de la estructura total de dicha experiencia. El valor de cada elemento que compone el campo perceptual depende de la totalidad en la cual se halla incluido y que el mismo puede varias cuando forma parte de otro contexto perceptivo que ha logrado un nuevo equilibrio; lo percibido, desde el inicio posee organización y significación.

Con esto se ponen en contra del empirismo. Afirman que el peso de la experiencia pasada no es lo que determina el resultado de la experiencia psicológica actual, no es la reiteración de conexiones y asociaciones a partir de historias de aprendizaje, repeticiones y refuerzos o el recuerdo de experiencias pasadas lo que otorga significación. Esta es producto de la organización emergente, de la dinámica del campo actual ordenada de acuerdo a leyes y principios que la regulan.

Sin embargo, tampoco se ubican en el otro extremo, el innatismo. Cualquier experiencia psicológica es producto se autodistribuciones dinámicas de fuerzas que se despliegan en el campo experiencial actual y nunca están exclusivamente determinadas por experiencias pasadas.

La percepción vendría a ser producto del equilibrio logrado entre interacciones de fuerzas presentes en el campo actual temporal y espacial de la experiencia.

Al observar lo real se acepta la experiencia de manera directa, aquello que se presenta de manera manifiesta; se capta inmediatamente lo genuino de la experiencia psicológica, incluso los aspectos que no son específicamente mensurables. El conocimiento objetivo de una experiencia perceptiva, no se logra mediante la medición de las variables que supuestamente están en juego, o conociendo acerca de la fisiología de los órganos sensoriales; la objetividad es captada en la experiencia directa, y no es necesario establecer condiciones experimentales que permitan la medición de variables para poder afirmar objetivamente lo que una persona percibe, cómo resuelve algún problema, cómo razona o cómo se conduce en un grupo.

Una hipótesis determinante en esta corriente es la que habla del isomorfismo, que intenta dar cuenta de una identidad estructural entre el plano de la experiencia consciente directa y los procesos psicológicos subyacentes a la misma. Afirma que si conocemos las leyes que organizan la experiencia fenoménica necesariamente conocemos a la vez las leyes que rigen el funcionamiento cerebral. Esto se pone totalmente en contra a la concepción elementalista y asociacionista del sistema nervioso. La Gestalt propone una concepción del sistema nervioso entendido como un todo dinámico, funcionalmente flexible y no suma de zonas cerebrales; las leyes de funcionamiento cerebral serían, entonces, análogas a las que rigen la organización del campo perceptual. Proponen la existencia de procesos corticales que operarían de manera similar a campos de energía electromagnética como la que se genera alrededor de un imán, todo lo que afecta a una parte de él, afectaría a la totalidad en cierta medida. El isomorfismo establece que no existe una relación punto por punto entre el estímulo externo y la imagen mental de ese estímulo, resultando por tanto que la forma perceptiva es una representación del mundo físico y no su copia fotográfica, es un equilibrio logrado, siempre instantáneo, y cualquier cambio en el campo estimular produce un cambio tanto en la forma psicológicamente percibida, como en los campos corticales, siempre implicados.

Este postulado fue muy criticado, aunque no pudo ser doblegado dada la contundencia de sus principios.

Sumado a esto, los gestálticos proponen una serie de leyes que complementan al isomorfismo, y brindan herramientas que permiten una mejor comprensión de la dinámica perceptual que se produce en el campo de la experiencia consciente.

Dichos son:

  1. Ley de la buena forma: La percepción siempre adopta la mejor forma posible, coordinando la totalidad de los factores que coexisten en el campo perceptivo en un momento determinado.
  2. Ley de cierre o inclusión: Tendemos a percibir formas completas, aún partiendo de datos perceptuales incompletos. Completar y cerrar la acción en pos de sostener el significado en su conjunto, sin distinguir algunos vacíos y errores.
  3. Ley de proximidad: Aquello que está próximo en tiempo y espacio en nuestro campo perceptual tiende a agruparse significativamente.
  4. Ley de figura-fondo: La organización de la percepción se da siempre en función de un recorte que define una figura sobre un fondo.
  5. Ley de la semejanza: Lo similar en tamaño, color, peso o forma tiende a ser percibido como conjunto o totalidad.

Siguiendo con las herramientas, hay una muy importante desarrollada, el “campo”. Los gestálticos consideran a la realidad como psicofísica, el mundo de la experiencia no es el mismo que el mundo físico, y para confirmarlo por un lado se refieren al campo psicofísico (la visión que el perceptor tiene de la realidad), y la situación física (mundo físico).

El campo psicofísico es siempre la experiencia actual y es donde se producen los cambios en la experiencia perceptiva, los cambios en su totalidad u organización. El concepto está vinculado a otros términos como distribución de fuerzas, condiciones de equilibrio, interacción entre partes, vectores, valencias; todos elementos de la física, usados para poder explicar que el resultado fenoménico de la experiencia no depende de un modelo mecánico sino de un modelo dinámico.

Construir una teoría de campo significó detectar las reglas precias que regulaban las interacciones entre las partes que constituyen la totalidad de una experiencia.

Koffka se propuso estudiar la conducta como un acontecimiento en un campo psicofísico, lo cual significó, sintéticamente, estudiar la organización del campo, la significación, las fuerzas coexistentes, la influencia de las fuerzas en los movimientos del cuerpo y del yo.

Las características más destacadas de este movimiento, a modo de síntesis son:

  • Adoptaron un enfoque estructuralista, estudiando la experiencia consciente como totalidad organizada y significativa, contraponiéndose de esta manera a cualquier enfoque elementalista y asociacionista.
  • Comprenden cualquier forma de expresión conductual, entre ellas la experiencia consciente en el acto de percibir, como una producción dinámica, en oposición a una concepción mecanicista y estática del fenómeno.
  • El campo dinámico es siempre actual, se pueden describir las condiciones de producción y estructuración del mismo, la totalidad que en él es expresa; pero no se interesan por la medición y cuantificación de fenómenos.
  • La experiencia anterior no cumple papel relevante en la constitución del campo dinámico actual, acentuando de esta manera su inclinación antiempirista, sin adoptar por ello un enfoque innatista.
  • Metodológicamente combinan observación y experimentación. La observación es denominada fenomenológica, esto significa que la realización de las descripciones en la experiencia directa se realiza de la manera más natural y plena como sea posible, contraponiéndose así a la fragmentación de la experiencia y al experimentalismo de las posturas positivistas.

El mérito de esta escuela es haber ido más allá de la crítica de los discípulos de Wundt, ya que fueron, debido a sus métodos de investigación y sus desarrollos teóricos, un hito positivo e importante para la psicología científica.

 

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