Como hemos observado en posteos anteriores, Skinner acuño el concepto de conducta operante, y usó su famosa caja para brindarnos todo el basamento teórico posible, mediante contenido OBSERVABLE, MEDIBLE Y VERIFICABLE.

La caja, con el animal de turno, y la palanca o disyuntor, es todo lo que necesitamos para comprender que a cada estímulo le corresponde una respuesta, la cual será entendida como operante, ya que esta respuesta opera sobre el disyuntor llevandonos hacia un refuerzo positivo o negativo, siendo esto último lo que provoque que el sujeto “opere” con más frecuencia, o todo lo contrario, que lo evite de todas las formas posibles.

Aquí podemos observar como el ratón “Eddy” juega permanentemente con el interruptor, ya que al hacerlo recibe comida, que actúa como un reforzador positivo.