Latest Entries »

Sólo en los comienzos del tratamiento pude conseguir, con un simple apremio por mi parte, que se presentase
el elemento olvidado. Al continuar con la misma técnica comenzaban siempre a
aparecer ocurrencias que por carecer de toda conexión con la materia tratada no podían
ser las buscadas y eran rechazadas como falsas por los enfermos mismos. Una mayor
presión por mi parte resultaba ya inútil en estos casos y, por tanto, parecía constituir un
error el haber abandonado el hipnotismo.
En esta perplejidad me acogí a un prejuicio cuya verificación científica fue
llevada a cabo años después en Zurich por C. G. Jung y sus discípulos. Debo afirmar
que a veces es muy útil abrigar prejuicios. Creía yo firmemente en la rigurosa
determinación de los procesos anímicos y no me era posible aceptar que una ocurrencia
exteriorizada por el enfermo, hallándose intensamente fija su atención en un tema dado,
fuera por completo arbitraria y exenta de toda relación con dicho tema, o sea con la idea
olvidada que procurábamos hallar. Que tal ocurrencia no fuera idéntica a la
representación buscada era cosa que podía explicarse satisfactoriamente por la situación
psicológica supuesta. En los enfermos sometidos al tratamiento actuaban dos fuerzas
contrarias; por un lado, su aspiración consciente a traer a la consciencia los elementos
olvidados que existían en lo inconsciente; por otro, la resistencia que ya conocemos y
que luchaba para impedir que lo reprimido o sus productos se hiciesen conscientes.
Cuando esta resistencia era nula o muy pequeña, lo olvidado se hacía consciente sin
deformación ninguna, hecho que incitaba a sospechar que la desfiguración de lo
buscado sería tanto mayor cuanto más enérgica fuese la resistencia opuesta a que lo
olvidado se hiciese consciente. La ocurrencia del enfermo, que se presentaba en lugar de
lo buscado, habíase originado, pues, como un síntoma; era un nuevo y efímero producto
artificial sustitutivo de lo reprimido y tanto menos análogo a ello cuanto mayor fuese la
desfiguración que bajo el influjo de la resistencia hubiese experimentado. Mas, de todos
modos, tendría que presentar cierta semejanza con lo buscado, en virtud de su
naturaleza de síntoma y dada una resistencia no demasiado intensa, tenía que ser posible
adivinar el oculto elemento buscado, partiendo de la ocurrencia manifestada por el
enfermo. Esta ocurrencia debía ser, con respecto al elemento reprimido, algo como una
alusión, como una expresión del mismo en lenguaje indirecto.
En la vida anímica normal conocemos casos en los que situaciones análogas a la
aquí supuesta por nosotros producen parecidos resultados. Uno de estos casos es el del
chiste. Los problemas de la técnica psicoanalítica me han hecho ocuparme también de la
técnica de la formación del mismo.”
“Es muy apropiado dar, siguiendo el ejemplo de la escuela de Zurich (Bleuler,
Jung y otros), el nombre de complejo de una agrupación de elementos ideológicos
conjugados y saturados de afecto. Vemos, pues, que cuando partimos, en el tratamiento
de un enfermo, de lo último que recuerda sobre un punto determinado, para buscar un
complejo reprimido, tenemos todas las probabilidades de inferirlo si el sujeto pone a
nuestra disposición una cantidad suficiente de sus espontáneas ocurrencias. Dejamos,
por tanto, hablar al enfermo lo que quiera y nos atenemos firmemente a la presuposición
de que no puede ocurrírsele cosa alguna que no dependa indirectamente del complejo
buscado.”
“La interpretación de las ocurrencias que exterioriza el paciente cuando se somete
a los preceptos psicoanalíticos capitales no es el único de nuestros medios técnicos para
el descubrimiento de lo inconsciente. Al mismo fin conducen otros dos procedimientos:
la interpretación de sus sueños y la evaluación de sus actos fallidos (Fehlhandlungen) y
actos casuales (Zufallshandlungen).
Cuando se me pregunta cómo se puede llegar a practicar el psicoanálisis,
respondo siempre que por el estudio de los propios sueños. Con justo tacto han eludido
hasta ahora los adversarios de nuestras teorías penetrar en la crítica de la interpretación
de los sueños, o han pasado rápidamente sobre ella con las objeciones más superficiales.
Mas si, por el contrario, llegáis a aceptar las soluciones que el psicoanálisis da al
problema de la vida onírica, no presentarán ya dificultad ninguna a vuestros ojos las
novedades que pensáis encierra nuestra disciplina.”
“Cuando nos hallamos despiertos acostumbramos considerar tan
despreciativamente nuestros sueños como el paciente las ideas que el investigador
psicoanalítico le hace manifestar. Rechazándolos de nuestro pensamiento, los olvidamos
generalmente en el acto y por completo. Nuestro desprecio se funda en el extraño
carácter que presentan aun aquellos sueños que no son confusos ni descabellados y en el
evidente absurdo e insensatez de otros, y nuestra repulsa se basa en las desenfrenadas
tendencias, inmorales y desvergonzadas que, en algunos sueños, se manifiestan
claramente. En cambio, el mundo antiguo no participó de este nuestro desprecio de los
sueños, y en la actualidad tampoco las capas inferiores de nuestro pueblo se dejan
engañar con respecto a la estimación que a los mismos debe concederse, y esperan de
ellos, como los antiguos, la revelación del porvenir.
Por mi parte confieso que no hallo necesidad de hipótesis mística ninguna para
cegar las lagunas de nuestro actual conocimiento y que, por tanto, no he podido hallar
jamás nada que confirmara una naturaleza profética de los sueños. Hay muchas cosas de
otro género, y también harto maravillosas, que decir sobre ellos.
En primer lugar, no todos los sueños son esencialmente extraños al sujeto que
los ha tenido, ni confusos e incomprensibles para él. Examinando los sueños de los
niños más pequeños, desde el año y medio de edad, se halla que son grandemente
sencillos y fáciles de explicar. El niño pequeño sueña siempre la realización de deseos
que han surgido en él el día anterior y que no ha satisfecho. No es necesario ningún arte
interpretativo para hallar esta sencilla solución, sino únicamente averiguar lo que el niño
hizo o dijo durante el día anterior al sueño. La solución más satisfactoria del problema
sería, ciertamente, que también los sueños de los adultos fueran, como los de los niños,
realizaciones de sentimientos optativos provocados durante el día del sueño. Y así es en
realidad. Las dificultades que es necesario vencer para llegar a esta solución van
desapareciendo poco a poco, conforme se va haciendo más penetrante el análisis de los
sueños. No obstante, resulta tan difícil para el sujeto reconocer el sentido de sus sueños como para el
histérico la relación y el significado de sus síntomas.”
“Por medio de una labor sintética puede llegarse también al conocimiento del
proceso de deformación, que convierte las ideas inconscientes del sueño en el contenido
manifiesto del mismo, proceso al que damos el nombre de elaboración del sueño y que
merece todo nuestro interés teorético, porque en él podremos estudiar, mejor que en
ningún otro, qué insospechados procesos psíquicos son posibles en lo inconsciente, o
dicho con mayor precisión, entre dos sistemas psíquicos separados: la consciencia y lo
inconsciente. Entre estos nuevos procesos psíquicos se destacan el de la condensación y
el del desplazamiento. La elaboración del sueño es un caso especial de las influencias
recíprocas de diversas agrupaciones anímicas; esto es, de los resultados del
desdoblamiento anímico, y parece en lo esencial idéntica a aquella labor de deformación
que, dada una represión fracasada, transforma en síntomas los complejos reprimidos.
En el análisis de los sueños descubriréis con admiración la insospechada
importancia del papel que desempeñan en el desarrollo del hombre las impresiones y los
sucesos de la temprana infancia. En la vida onírica del hombre prolonga su existencia el
niño, conservando bien sus peculiaridades y deseos, aun aquellos que han llegado a ser
inutilizables en la vida adulta. Con el poder incoercible se presentarán ante nosotros las
evoluciones, represiones, sublimaciones y reacciones por medio de las cuales ha surgido
del niño, muy diferentemente dispuesto, el hombre llamado normal, sujeto, y en parte
víctima, de la civilización tan penosamente alcanzada.”
“Los pequeños actos fallidos de los hombres, tanto normales como
nerviosos; actos a los que no se acostumbra, en general, dar importancia ninguna: el
olvido de cosas que podían saberse y que en realidad se saben en otros momentos (por
ejemplo, el olvido temporal de los nombres propios); las equivocaciones orales, en las
que con tanta frecuencia se incurre; los análogos errores cometidos en la escritura y en
la lectura; los actos de aprehensión errónea, y la pérdida y rotura de objetos, etc. Merecen
estos actos ser reconocidos como síntomas, y su observación puede conducir,
como la de los sueños, al descubrimiento de los elementos ocultos de la vida anímica.
Por ellos revela generalmente el hombre sus más íntimos secretos, y si aparecen con
especiales facilidad y frecuencia hasta en individuos sanos, que han logrado llevar a
cabo, con todo éxito, la represión de sus tendencias inconscientes, ello se debe a su
futilidad y nimia apariencia. No obstante, pueden aspirar tales actos a una más alta
valoración teórica, pues nos muestran que la represión y la formación de sustitutivos
tienen también lugar en condiciones de salud normal.”
“Reunid ahora todos los medios que para el descubrimiento de lo escondido,
olvidado y reprimido en la vida psíquica poseemos: el estudio de las ocurrencias del
paciente provocadas por libre asociación, el de sus sueños y el de sus actos fallidos y
sintomáticos; añadid a ello la valoración de otros fenómenos que aparecen durante el
tratamiento psicoanalítico y sobre los que haré más adelante, al tratar de la
«transferencia», algunas observaciones, y llegaréis conmigo a la conclusión de que
nuestra técnica es suficientemente eficaz para poder cumplir su cometido, atraer a la
consciencia el material psíquico patógeno, y poner así término a la dolencia provocada
por la formación de síntomas sustitutivos. El que en el curso de nuestros esfuerzos
terapéuticos logremos enriquecer y hacer más profundo nuestro conocimiento de la vida
psíquica de los hombres, tanto normales como enfermos, no puede ciertamente ser
considerado sino como un especial atractivo y una ventaja de esta labor

La paciente del doctor Breuer, una muchacha de veintiún años, intelectualmente muy dotada, desarrolló en el trayecto de su enfermedad, que se extendió por dos años, una serie de perturbaciones corporales y anímicas merecedoras de tomarse con toda seriedad. Sufrió una parálisis con rigidez de las dos extremidades del lado derecho, que permanecían insensibles, y a veces esta misma afección en los miembros del lado izquierdo; perturbaciones en los movimientos oculares y múltiples deficiencias en la visión, dificultades para sostener la cabeza, una intensa tussis nerviosa, asco frente a los alimentos y en una ocasión, durante varias semanas, incapacidad para beber no obstante una sed martirizadora; además, disminución de la capacidad de hablar, al punto de no poder expresarse o no comprender su lengua materna, y, por último, estados de ausencia, confusión, deliria, alteración de su personalidad toda, a los cuales consagraremos luego nuestra atención.”

Luego de describir estos síntomas, Freud reflexiona sobre las posibles causales médicas del mal, habiendo resultado negativo todo examen físico de la paciente. Al encontrarse ausente cualquier signo de enfermedad orgánica, en la época se denominaba al cuadro como “histeria”.

“…Así, Breuer refiere que las perturbaciones en la visión de la enferma se reconducían a ocasiones «de este tipo: la paciente estaba sentada, con lágrimas en los ojos, junto al lecho de enfermo de su padre, cuando este le preguntó de pronto qué hora era; ella no veía claro, hizo un esfuerzo, acercó el reloj a sus ojos y entonces la esfera se le apareció muy grande (macropsia y strabismus convergens); o bien se esforzó por sofocar las lágrimas para que el padre no las viera». Por otra parte, todas las impresiones patógenas venían de la época en que participó en el cuidado de su padre enfermo. «Cierta vez hacía vigilancia nocturna con gran angustia por el enfermo, que padecía alta fiebre, y en estado de tensión porque se esperaba a un cirujano de Viena que practicaría la operación. La madre se había alejado por un rato, y Anna estaba sentada junto al lecho del enfermo, con el brazo derecho sobre el respaldo de la silla. Cayó en un estado de sueño despierto y vio cómo desde la pared una serpiente negra se acercaba al enfermo para morderlo. (Es muy probable que en el prado que se extendía detrás de la casa aparecieran de hecho algunas serpientes y ya antes hubieran provocado terror a la muchacha, proporcionando ahora el material de la alucinación.) Quiso espantar al animal pero estaba como paralizada; el brazo derecho, pendiente sobre el respaldo, se le había «dormido», volviéndosele anestésico y parético, y cuando lo observó los dedos se mudaron en pequeñas serpientes rematadas en calaveras (las uñas). Probablemente hizo intentos por ahuyentar a la serpiente con la mano derecha paralizada, y por esa vía su anestesia y parálisis entró en asociación con la alucinación de la serpiente. Cuando esta hubo desaparecido, quiso en su angustia rezar, pero se le denegó toda lengua, no pudo hablar en ninguna, hasta que por fin dio con un verso infantil en inglés y entonces pudo seguir pensando y orar en esa lengua». Al recordar esta escena en la hipnosis, quedó eliminada también la parálisis rígida del brazo derecho, que persistía desde el comienzo de la enfermedad, llegando así a su fin el tratamiento…

 

Conferencia Nº2

Freud mostró su oposición a la recurrencia de la hipnosis como medio para sanar a los pacientes con problemas mentales.

Para comenzar, habla sobre la histeria, y brinda la definición dada por su colega Pierre Janet; la misma dice que la histeria  es una forma de la alteración degenerativa del sistema nervioso que se da a conocer mediante una endeblez innata de la síntesis psíquica; también afirma sobre la imposibilidad de las personas que sufren la enfermedad de cohesionar en una unidad los procesos anímicos, y por eso tienden a disociarlas; sin embargo, el no era partidario de este punto de vista.

Luego, para argumentar su negativa a la hipnosis, parte del tratamiento catártico llevado a cabo por Breuer, no deja de mencionar a la sujeto de estudio del mismo, sino que comienza a exponer sus ideas, decía que había algo que faltaba, algo que no se manifestaba, en el sujeto hipnotizado.

Es por eso que Freud decide dejar de lado la hipnosis en su investigación, y opta por tratar a las personas en su estado normal, lo cual en un principio, según sus propias palabras, se trataba de una empresa sin rumbo alguno. Pero luego, retomando la tarea de Bernheim, logró hacer que las personas recuerden aquellos eventos que marcaron su pasado y los vuelvan a vivenciar (cosa que no ocurría durante el estado hipnótico), con lo cual se podía restablecer el nexo entre los momentos patógenos (causantes de enfermedad) y los síntomas presentes en el individuo.

Sin embargo, el proceso era demasiado agotador. Pero le sirvió para confirmarse a si mismo que los recuerdos olvidados, permanecían en la mente; y aún más, estaban allí, latentes, esperando salir, pero había algo que lo impedía, por eso se hallaban en el inconsciente y no el consciente. Se trataba sin duda, de la existencia de una “fuerza” que permitía este hecho, y fue mediante este largo y agotador proceso, que venció a dicha fuerza, y los recuerdos pasaron del inconsciente al consciente. A esa fuerza se la conocerá como “resistencia”.

A sabiendas de esto, Freud estableció que para curar la histeria, había que vencer a las resistencias presentes en la mente del sujeto enfermo. Por qué? Porque estas mismas fuerzas que hoy impiden la salida de los recuerdos patógenos, fueron los que en ese entonces provocaron el olvido de los mismos, proceso llamado “represión”. La recuperación de esos nexos, era vital para restablecer al individuo.

Avanzando sobre el tema, había que determinar ahora cómo ocurría el proceso de represión. Según Freud, ante un hecho de una determinada índole, podía surgir un deseo muy intenso, pero que se contradecía con los demás deseos de la persona, las diferencias eran irreconciliables respecto de la personalidad del individuo. Ese antagonismo provocaba un conflicto entre las partes, y derivaba en la expulsión del deseo, así como los recuerdos asociados al mismo. Estos pasaban a formar parte del inconsciente. La fuerza de la represión dependía de los valores éticos y otros del individuo, que evitaban el displacer que podría haber provocado el hacer real el deseo.

Pone como ejemplo a estos postulados, a una paciente de Breuer que reprimió su deseo de estar con su cuñado tras la muerte de su hermana, lo cual habría causado serios problemas en su familia, y fueron estos junto con los propios temores de la mujer, los que actuaron como fuerzas represoras; y tras la represión, comenzaron rápidamente los síntomas, no fue sino hasta que recuperó ese recuerdo (que había sido olvidado por completo) que la paciente se curó.

Luego usa como ejemplo el supuesto sujeto que interrumpía en la conferencia, para establecer como funcionaban la represión y la resistencia, de la misma forma en que uno saca a un sujeto del auditorio y luego pone una traba en la puerta para que no vuelva a ingresar.

Fue así como interpreta la histeria, en oposición a los ya mencionados, como el conflicto de fuerzas anímicas en lucha, sin llegar a la disociación anímica. Hablaba sobre el afán de “yo” por defenderse de recuerdos penosos, hecho que ocurría con frecuencia. También habla sobre el descubrimiento de la represión, y la define como punto de partida de una potencial teoría psicológica; en otras palabras, el admitía que esto era sólo el comienzo, y había mucho por hacer aún.

Desestimando nuevamente a las otras metodologías, habla sobre la falta de validez de los recuerdos extraídos por hipnosis, ya que en este estadío las resistencias se encuentran tapadas, si bien permiten ver los recuerdos, no se los pueden extraer, ya que las resistencias actúan ahora como muralla. El no poder vivenciar en totalidad el recuerdo, es lo que impide la sanación.

Ya en el tramo final de esta 2da conferencia, dedica a explicar como la represión conduce a un síntoma. Y para ello continúa con el ejemplo del sujeto que interrumpía la clase, y posteriormente expulsado; afirma que el sujeto, si bien está afuera, va a seguir ocasionando problemas, quiere volver a ingresar, situación que podría arreglarse mediante una “mediación” con el sujeto para que aminore su conducta y vuelva al salón. Sin embargo, Freud no lo considera como LA SOLUCIÓN.

Por qué? Porque según él, esta nueva versión del sujeto, si bien difiere en casi todo de la anterior, prontamente retomará su actividad, y con ella los males que ocasionaba. Esta formación sustitutiva  es lo que se entiende por síntoma, es inmune a todas las defensas posibles, y pasó de ser un breve conflicto, a ser uno cuyo fin a primera vista parecería no tener final. En el síntoma si o si se halla algún elemento que guarde similaridad con la idea reprimida.

Esa similaridad permitirá la recuperación del recuerdo original, reprimido. Esto, con la ayuda de un profesional, conduciría a una cura. Y lo que se entiende por cura en este caso, sería el poder dominar a dicho recuerdo, desde nuestro consciente.

1)   Introducción Freud

El legado de sus investigaciones no se centra en la medicina como tal, sino que deben su reconocimiento histórico a la elaboración de un método que parte del inconsciente para tratar las enfermedades mentales: el psicoanálisis. El mismo fue desarrollado durante su estadía en la ciudad austríaca de Viena, donde vivió hasta el avance del nazismo.

Freud abandona pronto sus investigaciones neurológicas para dedicarse de pleno al estudio de los entonces llamados “enfermos nerviosos”, percatándose rápidamente de lo incorrecto de las terapias utilizadas para la rehabilitación de estos enfermos, en especial de la hipnosis (lo cual será explicado más adelante en su 2da conferencia en la Universidad de Clark).

Su gran oportunidad llegó con una beca que le permitió estudiar en París con Charcot, especialistas en enfermedades nerviosas, célebre por sus investigaciones, una de las cuales habla de la relación de la histeria con problemas sexuales, dato que serviría a Freud para su propio postulado teórico.

A principios del siglo XX, Freud publicó “La interpretación de los sueños”, extensa obra donde desarrolló una tesis fundamental: “los sueños no solo son un producto psíquico desechable, como se creía hasta el momento, sino que representan un trabajo psíquico normal lleno de sentido”.

Además de esto, el también estableció otras conclusiones, tales como la división de la estructura psíquica en consciente e inconsciente, existencia de la sexualidad infantil, etc. Todas estas fueron fruto de escándalo, que contribuyeron al aislamiento y la soledad de Freud. Obviamente, sus nuevos postulados iban en contra de todo lo establecido, suena lógico que estuviese rodeado de detractores.

Sin embargo, de a poco se fue abriendo camino y empezó a organizar en torno suyo la sociedad psicoanalítica, primero en Viena, y luego en otras ciudades de Europa.

2)   La personalidad

El determinismo en la ciencia sostiene que las cosas no suceden “porque sí”, sino que una causa previa.

Freud explica la conducta humana en función de las series complementarias, que servirían de base para el determinismo psicológico.

La personalidad, es resultado de 3 grupos de causas, las 3 series complementarias.

  • a)      La constitución

La primera es la constitución, formada por aquellas características que están presentes en el momento de nacimiento de una persona, o sea, los factores innatos, o natura según Filloux (este llama nurtura a los adquiridos por la relación con el medio). Esta serie está integrada por los factores genéticos y los factores congénitos.

Los factores genéticos están dados de una vez para siempre en el momento de la persona, los encargados de esta transmisión hereditaria son los cromosomas. Es en el ADN presente en los genes se interpretará nuestro código genético, y con ello resultarán nuestras características corporales. Los mismos son irreversibles, y pueden llegar a condicionar nuestra conducta social.

Los factores congénitos son aquellos determinantes que actúan durante la vida fetal y el momento del nacimiento. Un ejemplo sería una enfermedad materna, sufrimiento fetal durante el nacimiento. Estas condiciones pueden provocar anomalías en el bebé, que influirán en su conducta futura. Aquí solo puede actuar la madre, aunque los avances de la medicina extienden la facultad de actuar a los profesionales de salud, cuando hacen transfusiones de sangre, o en operaciones que pueden afectar el feo. También la experiencia del nacimiento puede influir, los traumas durante el alumbramiento dejarán huella en el individuo.

  • b)      La disposición

La segunda serie complementaria surge de la integración de la constitución más las experiencias infantiles.

Freud considera experiencias a las que se viven en los primeros 5 años de la vida. Privilegia, en su teoría sobre la infancia, el desarrollo de la psicosexualidad que incluye las etapas de evolución de la libido (que veremos más adelante). Toma como eje del desarrollo humano la pulsión sexual.

Las experiencias de los primerísimos años, dejan como saldo el aprehendizaje vivencial de modelos o estructuras de conducta, de modos de vincularse que luego se van a reiterar a lo largo de toda la vida.

La infancia es entonces, un período fundante del psiquismo, determinando el destino de salud o enfermedad mental del ser humano. SU MAJESTAD EL BEBË!

El niño dejó de ser considerado como un hombre en miniatura, un objeto, para constituirse en un ser sensible a los estímulos de su medio. Es por esto que la receptividad que el medio familar (en especial la madre), haga de las necesidades del niño será fundamental para el desarrollo del mismo.

La familia es el primer agente de socialización, posteriormente, serán otras instituciones (escuela, amigos, trabajo) las que irán completando el proceso, que nunca termina.

Se usa el término aprehendizaje y no aprendizaje, ya que se trata de vivenciar, experimentar.

La segunda serie se conoce como Disposición, entendida como el aprehendizaje vivencial de un repertorio limitado de modelos vinculares (conductas conscientes e inconscientes) que se internaliza en los primerísimos años de la vida, y tiende luego, por el principio de compulsión a la repetición, a reactivarse y repetirse en las experiencias presentes y con los personajes actuales.

  • c)       La conducta

La disposición integrada al factor actual externo da como resultado la tercera serie complementaria, conocida como la conducta.

El factor es actual porque se da en el presente generando una respuesta del individuo, es externo porque se trata de un estímulo que aporta el medio y no el individuo, y es descadenante porque actúa como disparador de la conducta.

Puede asimilarse al concepto de crisis, en particular al de crisis accidental o traumático, ya que se trata de un estímulo exterior que irrumpe, en un momento dado, movilizando el terreno psíquico (disposición) preexistente y haciendo que el individuo reaccione sana o patológicamente.

Factores actuales son: casarse, tener un hijo, divorciarse, operarse, etc. Las crisis no solo se desatan por factores negativos, como comúnmente se piensa.

En toda conducta se conjugan las 3 series complementarias y hay siempre un factor actual externo desencadenante.

3)   Consciente, preconsciente, e inconsciente

La consciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), pero en ella no se pueden encontrar respuestas a muchos de nuestros actos.

Hay muchas representaciones que, en un momento dado, no son conscientes pero pueden devenir en conscientes, Freud entiende a esto como preconsciente.

Existe un nivel inconsciente que nunca llega a la consciencia, y sólo se abre paso a la consciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos fallidos, los lapsus y los síntomas.

Las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (neurosis). Los síntomas propios de la neurosis o psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero lo suficientemente eficaz como para contrariar la propia voluntad.

La vida psíquica no tiene su centro emisor en la consciencia del hombre, en su racionalidad. En consecuencia de ello se produce un desplazamiento del interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las leyes y mecanismos de su funcionamiento. El descubrimiento del inconsciente restó a la consciencia su importancia como centro regulador de la actividad psíquica.

4)   Las fases de la libido

El psicoanálisis emplea el término de pulsión para el estudio del comportamiento humano. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.

La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión) y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.

Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. El impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad, al tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad: si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual, y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigido a los objetos (libido objetal) o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).

El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Los conflictos psíquicos así como sus posibilidades de resolución dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión).

  • a)      Fase oral

Comprende los primeros 12-18 meses de vida. Relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del chupeteo, es el prototipo inicial de toda satisfacción.

  • b)      Fase oral-sádica

Etapa coincidente con la aparición de los dientes, ligada al acto de morder. Da lugar al concepto de ambivalencia (relación amor-odio respecto a un mismo objeto).

  • c)       Fase anal

Comprendida entre los 18 meses y los 4 años. El ano se constituye en la zona erógena por excelencia. En esta fase aparece la polaridad actividad-pasividad, asociada a la capacidad de controlar los esfínteres.

  • d)      Fase fálica

En esta etapa, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital, que se completará en la pubertad.

De la forma específica en que se afronten dichas fases, dependerán las características psíquicas del individuo. Las perturbaciones en las fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que saldrán a la superficie en forma de neurosis o psicosis.

5)   El complejo de Edipo

Etapa comprendida entre los 3 y los 5 años. Según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.

El niño se halla en una especie triángulo afectivo con relación a sus padres.

Complejo de Edipo positivo: El triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto; y la hostilidad será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo.

Complejo de Edipo negativo: Lo opuesto al positivo.

Según Freud, el conflicto se resuelve por el temo del niño de ser castrado por su padre. Sin embargo, esto deja a las niñas fuera del conflicto.

Fue por eso que su teoría en este caso no fue muy bien recibida.

  • a)      Resolución del conflicto edípico

Las formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección sexual del adulto (condiciona su sexualidad).

El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la consciencia moral así como sus ideales. Este se estructura en oposición al Yo (identificado con la consciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto, abiertamente opuesto al Super Yo.

Toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o las pulsaciones del sujeto, y por tanto, en marcada oposición al Super Yo.

Las pulsaciones de naturaleza libidinosa constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadores humanas.

Entre las críticas que recibió la teoría freudiana, se destaca el determinismo que concede a todo lo sexual en la misma. Si el hombre es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tiene necesidades específicamente humanas derivadas de su posición respecto de la naturaleza; una de ellas es el afecto, que lo ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas.

La necesidad que el niño siente hacia su madre, se justifica porque es su único refugio en un mundo en el que se siente perdido. Esto podría justificar el complejo edípico, y no tratarse de pulsión sexual.

 

Datos adicionales: Gestalt

En esta galería de imágenes podemos apreciar algunos ejemplos de leyes gestálticas, tales como figura-fondo, asimilación, y buena forma.

Lo que vemos puede varias depende como lo organizamos e interpretamos, depende que entendemos por fondo y que como forma, y por nuestra tendencia a completar formas incompletas.

Son imágenes como estas las que usa la psicología cognitiva para realizar técnicas proyectivas en los pacientes.

Es de suma importancia conocer como funciona nuestra percepción, ya que de esto dependerá nuestra obtención de conocimiento de la realidad circundante.

Datos adicionales:

  • El enfoque sobre la percepción y la sociedad desarrollado por Donald Lowe, de enfoque marxista, fue en cierto sentido adelantado 40 años antes por George Orwell en su aclamada novela 1984. En la misma, el autor inglés, que creó con su pluma una sociedad totalitaria, supuso en el manifiesto que servía de guía para ese régimen, que quien controla el presente contra el pasado. Podríamos decir, que controlan las percepciones? Totalmente, están condicionando por completo el campo de fuerzas, y forzando a quienes están dentro a creer (o al menos que digan) que la realidad es como ellos les dicen que era. No nos quedan dudas que el señor Lowe había leído 1984.

 

  • Tanto el análisis FODA como el análisis de las fuerzas competitivas de Michael Porter son contemporáneas al New Look in Perception, la teoría del campo de Lewin, y el cognitivismo; y se nota en el hecho de que su visión es global, y no dejan nada al azar, e insisten en que la realidad es por la relación del individuo con su entorno, donde hay variables estables, y variables que cambian constantemente.

 

  • En crítica al conductismo, podríamos agregar que habiendo visto la teoría perceptiva, que la corriente conductista mostró el camino hacia el descubrimiento del porqué el hombre actúa como lo hace. Sin embargo, las conductas resultan ser genéricas y automáticas, la percepción nos mostró que el hombre no actúa automáticamente, y hay más variables que entran en juego. Es por eso que no hay 2 líderes iguales, ni 2 estudiantes iguales, ni 2 obreros iguales, ni 2 personas iguales.

 

New Look in Perception

La psicología clásica había creado un concepto de sujeto como algo eminentemente pasivo en la relación perceptiva; un sujeto que copia el complejo de estímulos que tiene frente a sí.

Al centrar su enfoque en los aspectos dinámicos de la percepción, la psicología de la Gestalt dotará de mayor actividad al sujeto ya que no copia fielmente al objeto sino que recrea perceptivamente el campo de fuerzas de aquel segmento de la realidad que tiene enfrente.

Aunque entre las psicologías mencionadas quien más dotó de actividad al sujeto es jean Piaget; al justificar que es necesario remontarse de la percepción hacia la inteligencia, y que para esta última la actividad es más que indispensable, dota al sujeto inteligente de una actividad mediante la cual no sólo constituye progresivamente al mundo sino que además se constituye a sí mismo.

Por otro lado, ninguna de ellas nos explica el modo en que el mundo influye sobre la percepción individual. Acaso todos los sujetos nacen con las mismas posibilidades y determinaciones perceptivas, o el mundo va influyendo para que ese sujeto tenga mayor sensibilidad a determinados fenómenos o temáticas sobre otras? Es sobre estos tópicos que una escuela psicológica surgida en Estados Unidos a mediados del siglo XX, conocida como New Look, van a desarrollar su trabajo. La pregunta originaria es: de qué modo es posible que dos individuos, ante un mismo objeto, perciban cosas diferentes? El New Look acentuará aún más el papel activo del sujeto en la percepción, y ello por el hecho de introducir una variable significativa: las influencias culturales.

Jerome Bruner y Leo Postman, junto a un equipo de psicólogos, constituyeron esta nueva escuela. En sus investigaciones sostuvieron que la percepción no es una función independiente del resto de funciones psicológicas sino que es un componente de una cadena compleja de procesos. Ellos utilizaron a la percepción como un medio o un camino viable para aproximarse al estudio de la personalidad: de allí que las variables intervinientes sean tanto cognitivas como no cognitivas.

Cómo es posible que distintos sujetos, ante los mismos objetos o fenómenos, tengan diferentes percepciones? Ellos van a sostener en primera instancia que la percepción tiene un sentido, o sea, un significado para el sujeto que percibe; por ello puede decirse que es un sujeto activo, pues produce su propio significado. El New Look cambiará el enfoque en el ver (psicología clásica), por el mirar, una actividad desplegada por el sujeto que colma de significados a la percepción visual.

Es por esto que sostienen que en primera instancia la percepción es selectiva, lo cual surge en respuesta a la multiplicidad de estímulos que nos rodean, y no podemos responder a todos; por lo tanto elegimos aquellos que tienen un significado especial para nosotros, o aquellos que se imponen por alguna característica distintiva o extraordinaria. También es selectiva porque sobre la percepción inciden factores propios de la personalidad del sujeto, para el cual no todos los estímulos tienen la misma importancia.

Si la personalidad se constituye en un proceso complejo, en el que intervienen factores disposicionales tanto biológicos como culturales, lo que fue denominado relaciones entre natura y nurtura, es necesario concluír que la sociedad influye directamente en la constitución de la personalidad que es una variable en relación directa con aquella. Ello llevará a Jerome Bruner a afirmar que toda percepción es una percepción social. Todo lo que el sujeto percibe del mundo circundante depende de la relación de él con ese medio, o como señala el propio Bruner, depende de la sintonía del sujeto con el medio ambiente.

Según el New Look, la percepción es un proceso, que puede dividirse en diferentes pasos o momentos. En 1951 formulan un primer esquema del proceso perceptivo, que consta de 3 pasos:

  1. Formulación de hipótesis: implica un organismo sintonizado con el medio, o sea, expectante de ciertos signos. Predisposición cognitiva: expectativas o creencias sobre ciertos acontecimientos que se desarrollan en el medio ambiente, tendencia a responder a ciertos estímulos y evitar otros. El sujeto responde seleccionando estímulos del medio.
  2. Entrada de información: los estímulos que provienen del medio externo ingresan al organismo.
  3. Verificación o rechazo de la hipótesis: se confirma si la información es congruente o no, en base a la hipótesis formulada previamente.

Para ahondar la cuestión sobre la hipótesis, digamos que si existe una selectividad en la percepción, que corresponde tanto a los estímulos como también a las expectativas con que se enfrenta el mundo estimulante, esa actividad selectiva está dirigida por una variable que no es otra que la hipótesis. El papel de la misma es el de “sintonía del organismo con el medio”, pues ella de algún modo anticipa la percepción del sujeto desde el horizonte de sus sistemas de valores e intereses personales. Antes de percibir hay variables personales que van a conducir el sujeto a buscar y confirmar con mayor fuerza ciertos estímulos más que otros. Cada uno respondería desde su sistema cognitivo porque son los signos que con más fuerza insisten en ellos; lo que hacen las hipótesis no es otra cosa que conectar al individuo con el medio, incidiendo sobre esa conexión su propia personalidad, y por ello anticipa lo que se va a percibir.

La importancia del papel que juega la hipótesis en el proceso perceptivo es lo que lleva a los psicólogos del New Look a elaborar una serie de teoremas o reglas sobre las fuerzas propias de las hipótesis:

  • Cuanto más fuerte es una hipótesis, tiene mayor posibilidad de surgir en una situación dada, es más fácil que guíe el proceso perceptivo, pues ese mismo valor hace que ella se imponga.
  • Cuanto más fuerza posee una hipótesis, se necesitará menor cantidad de información para confirmarla, mientras más importancia o fuerza posee, más fácilmente se confirmará, se impondrá.
  • Cuanto más fuerza posee una hipótesis, mayor será la cantidad de información necesaria para debilitarla o descartarla.

Los mismos resaltan la importancia que tiene la personalidad en el proceso perceptivo.

Años más tarde, el modelo perceptivo sufriría unas modificaciones, marcadas por el paradigma tecnológico potenciado por el avance de la informática.

  1. Categorización primitiva: definida como el aislamiento perceptivo del objeto o hecho a percibir.
  2. Búsqueda de índices: en este momento el organismo se halla abierto para recibir la máxima cantidad de estímulos posible.
  3. Prueba de confirmación: entendida como una segunda categorización, ya que es provisoria, y su fin es preparar el campo para una confirmación definitiva. A partir de este momento el organismo empieza a cerrarse.
  4. Conclusión de la confirmación: se produce el fin de la búsqueda de índices.

*Percepción y sociedad

La percepción se halla entrelazada a procesos sociales, por ejemplo, el arte fue influyente en teorías psicológicas, y viceversa; pero también las transformaciones sociales lo han hecho.

Donald Lowe propone un estudio de la interacción entre el pensamiento y la institucionalización social, donde la percepción sería el punto de conexión entre ambos. El muestra a la historia de la percepción como vínculo intermediario entre el contenido del pensamiento y la estructura de la sociedad, y habla de la percepción sobre 3 niveles ligados entre sí:

  • El perceptor (sujeto)
  • El acto de percibir
  • El contenido de lo percibido

Según Lowe, la percepción está directamente ligada con el pensamiento, y por ende, con el contenido del mismo, aunque dicho contenido se ve limitado por una serie de factores: Los medios de comunicación (que a la vez facilitan la percepción ya que ofrecen significaciones estructuradas), la jerarquía de los sentidos, y la influencia de la experiencia cognitiva. Todos estos factores se corresponden a una sociedad determinada. Hoy en día la comunicación es audiovisual, por ende hay 2 sentidos y no 1 solo, como era entonces, los que entran en juego. Esta modificación se debió al avance de la sociedad, desde un sector de la misma, que fue el que impulsó estos cambios. El enfoque marxista de Lowe a la hora de realizar sus postulados, nos afirma que esto fue así ya que la burguesía, que era la que tenía el poder, imponía su forma de hacer las cosas. Y así fue como influyeron en la percepción y en la posterior obtención del conocimiento.

EL COGNITIVISMO

La corriente cognitivista en psicología surge como un movimiento que pretende dar una respuesta a las inconsistencias y lagunas del conductismo, de esta forma, intenta superar el reduccionismo y el mecanicisimo del clásico esquema “estímulo-respuesta” incorporando los procesos internos que suceden en la mente de la persona los cuales, más que mediar entre los 2 componentes del esquema conductista, se convierten en motores de la experiencia psicológica humana.

Se pasa así al esquema de “input-output” y, en medio, toda una serie de mecanismo y proceso cognitivos que ya habían estado reivindicados por Wertheimer y los gestaltistas. Según comenta Jerome Bruner, se trataba de recuperar los aspectos subjetivos y significativos de la experiencia psicológica, de priorizar la agentividad o el rol activo de la persona y descubrir los principios que regían tal agentividad. La adaptación de la metáfora del ordenador y el modelo cibernético de procesamiento de la información ayudó a entender muchos de estos procesos, pero de nuevo se quedaron por el camino la persona, los aspectos afectivos y emocionales que se encuentran implicados en el comportamiento y los aspectos simbólicos y significativos de este comportamiento. El New Look in Perception, impulsado por él, entre otros, se dedicaba a estudiar, desde la perspectiva cognitivia, aspectos esenciales de los procesos perceptivos. Son 2 las aportaciones que desde esta perspectiva, pueden ser de interés: el concepto de hipótesis perceptiva, y los procesos de categorización perceptiva.

  • Hipótesis perceptiva: considera como acto previo a la propia actuación. Se refiere a expectativas o intenciones de las personas a percibir un estímulo de una determinada manera, con un propósito, y con un significado. Estas a su vez se hallan influenciadas por el consenso social y, por lo tanto, con los grupos de referencia.
  • Categorización perceptiva: Proceso básico en la relación de las personas con sus mundos perceptivos. Al percibir, la persona analiza los estímulos en función de las semejanzas y diferencias con otros estímulos presentes o no; construye categorías perceptivas o ubica el estímulo en categorías anteriormente elaboradas. El proceso tiene como función principal aportar un mecanismo de reducción de la complejidad que caracteriza a nuestro entorno. Es así como simplificamos nuestro mundo y lo hacemos más inteligible.

En la construcción de estas categorías se nota una clara incidencia de los procesos de socialización de la persona y el desarrollo cognitivo, influenciado por los factores biológicos y culturales, la experiencia acumulada, y las relaciones entre los diferentes modos de representación (enactivo, icónico, y simbólico)

 

Teoría del campo (Kurt Lewin)

Su carrera empieza a tomar impulso en la época en que la escuela psicológica de la Gestalt comenzaba a tener importancia, cada vez más.

Estos se declararon en rebelión contra las corrientes psicológicas dominantes; mantenían que no bastaba con señalar las sensaciones y asociaciones elementales implicadas en la experiencia, asumiendo que pueden explicar la conducta. Lo importante era el modo en que se organizaba la experiencia, no las unidades elementales. La preocupación por los procesos de organización los llevó a subrayar el estudio de la percepción y a señalar las formas características en que los procesos perceptivos se organizaban. Percibimos mediante esquemas, y el proceso que da la pauta a las sensaciones precede a los elementos individuales.  Los gestaltistas diseñaron experimentos para detectar las fuerzas que pautan la percepción y las características de la buena organización perceptiva hacia la que tienden a disponerse las percepciones.

Lewin fue seguidor de esta corriente, pero no de forma dogmática. No subrayó la semejanza en la forma de la organización física y psicológica de los acontecimientos, como afirmaban los primeros gestaltistas, se interesó más en el área de la motivación. Su trabajo se dirigió hacia las cuestiones de aplicación práctica más que al conocimiento en sí.

Sus primeros trabajos publicados muestran un gran interés por la psicología aplicada, en especial por todo lo relacionado con la eficiencia de los agricultores y obreros. Dicho interés continuó durante toda su vida. Al mismo tiempo, era un teórico apasionado por la filosofía de la ciencia y la abstracción matemática. El no creía en el conflicto entre la práctica y la teoría, afirmaba que “no hay nada más práctico que una buena teoría”.

Sus clases no seguían una línea determinada, sino que el desarrollaba su teoría libremente, encadenada con los conceptos anteriores, y siempre usando la pizarra para interpretar visualmente lo que decía. Su fuerte estaba en la charla informal, tal era así que sus estudiantes se quedaban a conversar por largos ratos con él, este dato nos servirá más adelante.

Estos grupos de charla, de libre participación, y sin un líder expreso, Lewin a lo sumo guiaba la temática, fueron fruto de varias hipótesis que dieron soporte a la teoría fundamental del mismo. Fue en uno de estos grupos, denominados Quasselstrippe, donde se desarrolló la teoría de la tensión y las tareas inacabadas, también conocido como efecto Zeigarnik; el mismo dice que un individuo se mantiene tenso hasta completar la tarea, luego viene la relajación.

También se desarrollaron cuestiones como la búsqueda de fines sustitutivos, el nivel de aspiración, el surgimiento de la ira, y la saciedad producto de la satisfacción.

Lewin y su nuevo método de hacer ciencia, a pesar de estar incluido dentro de la escuela de la Gestalt, comenzó a ganar en reconocimiento, y se lo denominó “teoría del campo”.

Para empezar, Lewin define su forma de hacer ciencia, alineándose con Galileo en lugar de Aristóteles (como lo hacían muchos científicos de la época, por eso hace la comparación). Estaba a favor de las tendencias subyacentes, conocidas como genotipos; iba más allá de las apariencias, analizaba también el trasfondo, la esencia del hecho. La psicología, según él, debía estar preparada para ese cambio de enfoque.

Creía que aún se le daba demasiada importancia a la conducta causada por las características del individuo; eso, según Lewin, no iba a llevarlos a leyes científicamente válidas. Era necesario ahondar más en la cuestión, había que llegar a las verdaderas fuerzas que determinaban dicho comportamiento; pero, dónde se hallaban dichas fuerzas? EN EL CAMPO PSICOLÓGICO TOTAL DEL INDIVIDUO. Las bases de la conducta de un sujeto, sólo podrán ser obtenidas, si se representa la totalidad del campo psicológico.

Para hacerlo, tomó elementos de la topología, y de la física (valencias, fuerzas. Vectores).

El óvalo representaba el espacio vital, o sea, aquel donde el individuo se desarrolla; dentro del mismo, señalaba distintas regiones de interés para el individuo, el cual era situado en alguna de ellas, dado el momento; y a eso le sumamos los signos + o – en las regiones que generaban atracción o rechazo en la persona,  también entendido como valencia.

Con estos elementos Lewin representaba el mapa que contenía los rasgos claves del espacio vital para un individuo en un momento dado; le ayudaba a conceptualizar que lo que estaba sucediendo era producto de un campo de fuerzas, y no era causado únicamente por las características individuales.

Un campo es una totalidad de hechos que coexisten y que se conciben como mutuamente dependientes. La experiencia psicológica de un individuo consta de estos hechos y puede pensarse que constituyen su espacio vital. La conducta, es entonces siempre una función de este espacio vital que, a su vez, es siempre producto de la interacción entre la persona y su ambiente. Es siempre un resultado de ambos, actuando uno sobre el otro.

La interacción está siempre en continuo cambio, pese a que el espacio vital solo contiene los acontecimientos en un momento dado, era importante incluir en la representación alguna indicación sobre la dirección de la conducta. Para ello, Lewin colocaba flechas; continuas para las fuerzas iniciadoras del movimiento, y discontinuas para la dirección del cambio resultante de las fuerzas del movimiento.

El nunca especificó donde había que buscar las causas del cambio, tenían que surgir en el caso particular de análisis. Su teoría era sumamente formal, se podía aplicar a cualquier contexto, justamente por la maleabilidad, era solo un arquetipo, y cada caso se encargaba de llenar el mismo. Era todo un procedimiento. El espacio vital estaba en constante cambio, producto de la interacción de las fuerzas en el campo. La persona, por culpa de esto, cambiaba su localización en el espacio vital, se movía de una región a otra. Las fuerzas determinaban la valencia de las distintas regiones, positivas si se dirigían hacia ella, y negativas si no lo hacían.

Las valencias altamente positivas, las regiones de interés para el individuo, provocaban que este se mueva hacia ellas. Se conducían hacia una meta, y cuando eso ocurría, su sistema entraba en tensión. Entendemos a la tensión como “disposición para la acción”, y pueden surgir desde el interior del individuo, o por alguna característica del ambiente, o por la influencia de ambas (que es como ocurre generalmente); cualquiera sea la fuente, pondrá al sujeto en movimiento.

Si el individuo alcanza su meta, su sistema se relaja, si no ocurre, el campo podría reestructurarse, y dirigirse hacia otra meta, manteniendo la tensión.

Los sistemas de tensión producen solo conducta dirigida hacia una meta, sin embargo, dada la estructura del campo de fuerzas, existen tendencias opuestas de acción. Lewin señalo 3 tipos de campos conflictivos:

  • El individuo se halla entre 2 regiones de valencia positiva, el problema está en cual de los 2 elegir.
  • El individuo se halla entre 2 regiones de valencia negativa, si no puede reestructurar el campo psicológico, tendrá que elegir entre 2 males.
  • El individuo se halla entre 1 región positiva, y 1 negativa; el problema está en los daños colaterales que puede producir el camino hacia la meta.

La conducta se produce por la acción del campo total.

El pasado no es incluido en el campo a menos que forme parte del campo psicológico actual, o sea, sólo en la medida de que siga siendo parte de la experiencia presente puede ser determinante en la conducta.

La teoría del campo es un modo de acercarse a la conducta más que un conjunto de afirmaciones sustantivas sobre formas particulares de comportamiento. Siguiendo esta línea, podemos hacer mención a el recuerdo selectivo de las tareas inacabadas, el valor sustitutivo de las actividades alternativas, los estudios sobre saturación y el nivel de aspiración.

  • Recuerdo selectivo de las tareas inacabadas, o efecto Zeigarnik: Cuando la conducta se dirige a la consecución de una meta, la atención se agudiza; una vez que se alcanza la meta, la misma se relaja.
  • Fenómeno del valor sustitutivo: Cuando se interrumpe una actividad, y se prosigue otra, parte de la tensión acabada asociada a la primera actividad pasa a la segunda. Por lo tanto puede decirse que tiene un valor sustitutivo. Si el mismo es pequeño, se producirá una tendencia a retomar la tarea original; si es grande, es porque la actividad guarda mucho parecido con la anterior, o porque es más atractiva.
  • Concepto de saciedad: Ocurre depende del modo en que están encadenadas las necesidades en el sistema. Un sistema simple, o una actividad muy importante, puede saciar fácilmente. Esto puede cambiar la valencia de dicha región.
  • Nivel de aspiración: Pueden varias en dificultad, sin embargo, la atención se dirige hacia cualquiera de ellas. La valencia en la región de las metas puede oscilar depende el grado de posibilidad de éxito que tengan las metas, o sea, cuál es el nivel de aspiración del individuo.

*El estudio de la interacción de los grupos

En sus últimos años, Kurt Lewin dio especial importancia a los proyectos encaminados a atacar el prejuicio y mejorar la armonía intergrupal; instando a la acción legal contra la discriminación como medio de atacar el prejuicio; estudiando la integración racial en la vivienda o en grupos de trabajo, y analizando los mejores medios para oponerse a las actitudes prejuiciadas.

Lewin discutía siempre todos sus trabajos con las personas de su grupo, muchos de los cuales fueron luego dirigentes de la psicología social americana. Él disfrutaba las reuniones informales, los grupos de libre interacción, no solo era su modo de operar, era su dogma, era un fervoroso creyente de la democracia, el creía en el debate a la hora de tomar decisiones.

Es por esto que dedica sus años a investigar el funcionamiento de loe grupos de individuos, usando su teoría del campo como basamento teórico, incluyendo al ambiente en el concepto de espacio vital. El funcionamiento de determinados grupos puede considerarse como parte principal del espacio vital en la mayoría de los individuos; hay entonces un pequeño paso entre el estudio del espacio vital individual y la influencia del grupo en la conducta.

Al estudiar la misma, juzgó que era importante distinguir entre las fuerzas propias y las inducidas dirigidas al cambio en el espacio vital. Las “propias” son aquellas que surgen de las necesidades de la persona; las “inducidas” nacen en el entorno ambiental. La influencia más eficaz para el cambio social, era la que involucraba a las fuerzas propias de los individuos así como las inducciones que se encuentran en los distintos campos de fuerza que lo afectan desde fuera.

Deberíamos saber que un grupo no es necesariamente exterior al individuo, ya que eso iría en contra del presupuesto central de la teoría del campo. El comportamiento de un grupo está basado en un conjunto de hechos interdependientes; y esa interdependencia de los hechos es la que constituye la naturaleza de la conducta de un grupo, el cual no es una colección de individuos,  sino (en una interpretación totalmente gestáltica) un conjunto de las relaciones entre los individuos que lo forman.

Esta visión nos permite considerar las diferentes acciones de grupo, según el grado en que implican a las fuerzas propias de los individuos. Un grupo establecido suele incluir fuertes vínculos con los motivos de los miembros individuales de modo tal que no existe una separación clara entre las metas e intereses del grupo y las de sus integrantes. Por esta razón es generalmente más fácil inducir el cambio social a través de los grupos que desde el sujeto aislado. Un cambio en los estándares del grupo sería rápidamente aceptado por sus miembros, el sentimiento de pertenencia, o los objetivos en común, lo forzarían a tomar esa decisión; por su propia cuenta, no posee esos impulsos, y sería más difícil.

Este cambio de estándares se realizaba en 3 pasos, y lo llamaba cambio social planificado:

  1. Descongelación o reducción de la relevancia de los estándares anteriores del grupo.
  2. Introducción de nuevos estándares.
  3. Recongelación de los estándares ahora cambiados.

El grupo, según Lewin, constaba también de espacio vital, siendo también blanco de distintos análisis; uno de ellos, comprobó la eficacia de los grupos de orden democráticos por sobre los autocráticos y los de libre manejo (laissez faire).

Para finalizar, podríamos decir que la teoría de Lewin se destaca por su atemporalidad, que permite que su metodología se aplique a cualquier contexto, ya que es el mismo el que nos proveerá de los elementos para realizar un adecuado análisis.

Este enfoque globalista fue tomado por otras disciplinas, como el marketing y la administración, que influidos por el auge de la psicología, comenzaron a usar una visión más holística del negocio y de las empresas, tomando cada vez en cuenta más variables a la hora de analizar, planificar, etc. Analizando el contexto, y viéndolo como algo en constante movimiento.

Como dijo Lewin, cuando se refirió al método de hacer ciencia de Galileo, no importa si un cuerpo cae más despacio que el otro, importa que los 2 caigan, lo que quiere decir, que el mecanismo detrás es el mismo para ambos.

 

Teoría de la Gestalt

En la primera década de este siglo, en los dos centros académicos más comprometidos con el progreso en la disciplina psicológica, se llega a la convicción de que el enfoque asociacionista elementalista, con su pretensión de abordar el “estudio analítico de la conciencia mediante la introspección”, estaba condenado a desaparecer.

La psicología del siglo XIX se había comprometido con el análisis de los contenidos de la experiencia consciente siguiendo el ejemplo de la física, la química y la fisiología. Estas se habían consolidado adoptando métodos analíticos que les llevaron a la división de sus objetos de estudio en moléculas, átomos, tejidos y células de órganos.

Este clima epistemológico positivista enmarcó la constitución de la psicología como ciencia independiente. En el laboratorio experimental se identifican las los elementos constitutivos del objeto de estudio: los contenidos de la experiencia consciente, las sensaciones, los datos simples, originales e irreductibles a todo nuevo esfuerzo de análisis. El proyecto fue componer un catálogo completo de las sensaciones conscientes, describir, medir sus propiedades y determinar la correspondencia invariable de cada una de ellas con un centro nervioso bien localizado y con la excitación de un aparato receptor específico. Sólo después era posible dar cuenta y agrupamiento, o sea, explicar la organización de la experiencia consciente como totalidad. Para resolver el problema adoptan el asociacionismo.

Se levantan respuestas críticas muy divergentes frente a este primer proyecto de la psicología. En EE.UU., se renuncia al estudio de lo mental, refiriendo al movimiento conductista.

En Alemania, un grupo de psicólogos optan por continuar con el estudio de los procesos mentales rechazando el enfoque asociacionista, elementalista y mecanicista elegido por el conductismo. Un enfoque fenomenológico, opuesto al positivismo, afirmando que los datos fenomenológicos de la experiencia ordinaria eran el punto de partida que permite la constitución de la estructura conceptual, dentro de la cual encajarán los datos de observación. En sí mismos, los datos no tienen interés o especial significación, la observación es necesaria, en la medida en que sirve para probar una hipótesis.

Cuando los gestaltistas se remiten a las sencillas observaciones de fenómenos, lo hacen para salir de los sofisticados laboratorios de introspección experimental y contrastar las hipótesis.

Sin duda, diferencias de grado entre las bases epistemológicas de ambas corrientes.

La psicología de la Gestalt, al rechazar los enfoques elementalistas y asociacionistas, se compromete con una visión “molar” de su objeto de estudio. Al realizar los experimentos, ignoran la regla fundamental de los primeros psicólogos experimentales: el estudio de los hechos locales más simples y la eliminación de todos los ingredientes y perturbaciones secundarias que pudieran enturbiar la naturaleza simple de esos elementos.

Cita: “…tenemos que examinar con toda imparcialidad situaciones perceptivas e intentar encontrar en ellas aquellos hechos que se aparecen como más importantes; explicar su naturaleza, si es posible, compararla con la naturaleza de otros hechos de interés y ver si, de esta forma, podemos deducir reglas generales que sean válidas para muchos fenómenos. Está claro que en este programa no se mencionaban nunca los elementos simples locales o sensaciones…”

Max Wertheimer pone como ejemplo al “movimiento aparente” o fenómeno estroboscópico, fruto de este modo de hacer ciencia, en el cual se demuestra que el sujeto no ve las conjeturas del mismo, solo ve lo que ocurre superficialmente, el sujeto no nota que son 2 luces que se intercalan, sino que cree que es una que se mueve de un lado a otro, porque es justamente lo que está observando en ese momento. Sin embargo, los psicólogos de la escuela de Wundt veían a esto como una ilusión, juicio erróneo del observador, pero nunca como un hecho perceptivo. Los mismos, según estos últimos, solo podían estar compuestos por sensaciones locales independientes. Es entonces que Wertheimer repite el experimento tantas veces como para reconfirmar que ese movimiento aparente es un hecho perceptivo, ya que es lo que los sujetos que participan del experimento seguían afirmando que ocurría, nadie mencionaba 2 luces intercalándose.

Y fue así como se pudo entender que esta experiencia perceptiva no se puede explicar mediante la asociación de hechos locales independientes, sino de la interacción dinámica de estímulos locales, bajo condiciones temporales y espaciales claro está.

La experiencia consciente se consolidaba como producto de la sumatoria de sensaciones en correspondencia con estímulos externos y específicos, que habían ingresado a través de vías sensoriales específicas. Si el informe verbal (la impresión del sujeto ante dicha escena), se contradecía con estas afirmaciones, simplemente estaba errado, distorsionado por ideas previas, recuerdos, etc; el sujeto de experimentación no estaba suficientemente entrenado para realizar una correcta introspección de su experiencia perceptual consciente inmediata.

Los psicólogos de la Forma van a intentar comprender lo que sucede con el fenómeno de la percepción, sus observaciones van a referirse desde un principio a conjuntos, totalidades dentro de las cuales operan interacciones dinámicas, y no copias fieles del estímulo físico.

Un ejemplo de esto fue la “gestaltqualitaten” de las melodías, que permitía que las mismas siguiesen siendo identificadas, más allá de los instrumentos con que se sean ejecutados, o si la misma fue ejecutada en claves diferentes, o con otra intensidad de sonido distinta de la original.

Todo esto también fue rechazado por ir en contra del modelo vigente, no fue hasta 1913 que Wertheimer dio a conocer masivamente este nuevo enfoque en la Psicología como ciencia.

Considerado como fundador de la escuela de la Gestalt, su labor fue compartida con Wolfgang Kohler y Kurt Koffka.

Su postulado que da origen a sus estudios es aquel que dice, en total oposición a los principios científicos reinantes, que el todo es más que la suma de las partes.

Esta afirmación, que parece simple a primera vista, no lo es, puso en jaque a la psicología elementalista asociacionista, aquella que tuvo que abrirse paso para ser considerada ciencia, adoptando metodologías de estudio rígidas. Tal parece que, esa rigidez impide un estudio profundo de nuestra mente. Esa simple frase fue el golpe de gracia, y dio el impulso que necesitaba la psicología para dar ese salto de calidad que requería.

La experiencia psicológica lleva consigo una cualidad de totalidad que no puede encontrarse en sus partes constitutivas cuando son aisladas. La totalidad jamás puede ser representada por una sucesión o agregación de elementos que componen esa totalidad. La misma se capta de una sola vez, porque todo se da junto y de manera inmediata. Nunca puede ser efecto de una generalización a partir de casos. El todo es el punto de partida de la experiencia psicológica y jamás el de llegada.

Mientras la psicología elementalista supuso que las propiedades de las partes al ser asociadas determinan las características de la totalidad, la Gestalt sostuvo que es la organización estructural global la que determina el lugar y significado según la totalidad a la que pertenezca; si bien psicofisiológicamente una sensación puede ser definida en sí misma, por su cualidad, intensidad, duración, etc; y puede mantener sus propiedades a pesar de incluirse en diferentes tipos de conductas; este esfuerzo analítico sólo las desvitalizaría al eliminar el contesto en el que tiene expresión la conducta.

Desde la perspectiva de la Gestalt, toda producción de conducta, todo proceso psicológico implica es una totalidad organizada y con significado, ya que lleva consigo una cualidad estructural que no puede reducirse a las partes que la componen. Percibir una situación, imaginarla, resolver un problema, producir una solución, sólo se pueden comprender como fenómenos conductuales si entendemos a la conducta como “molar”, como totalidad organizada.

El término alemán Gestalt es apropiado para denominar a esta escuela ya que significa forma, figura o configuración, implicando, entonces, oposición a cualquier tipo de análisis reduccionista de la experiencia psicológica, que sólo conduciría a la misma destrucción de la experiencia. La Gestalt representa un punto de vista “molar” en psicología en oposición al punto de vista molecular adoptado por las psicologías elementalistas asociacionistas.

*Aportes para la comprensión del fenómeno de la percepción

Fue en esta área donde el programa de la Gestalt produjo sus contribuciones más originales y destacadas, en especial las que refieren a los principios de organización del campo perceptivo visual; sin embargo su esquema teórico se extendió también a otros aspectos cognitivos como el aprendizaje, el pensamiento, el razonamiento, los estudios de la personalidad, los fenómenos grupales, etc.

Cómo se organiza la percepción? Ellos responden que la experiencia perceptiva es una totalidad en la cual la relación entre las partes que la componen tiene significado a partir de las leyes de composición de la estructura total de dicha experiencia. El valor de cada elemento que compone el campo perceptual depende de la totalidad en la cual se halla incluido y que el mismo puede varias cuando forma parte de otro contexto perceptivo que ha logrado un nuevo equilibrio; lo percibido, desde el inicio posee organización y significación.

Con esto se ponen en contra del empirismo. Afirman que el peso de la experiencia pasada no es lo que determina el resultado de la experiencia psicológica actual, no es la reiteración de conexiones y asociaciones a partir de historias de aprendizaje, repeticiones y refuerzos o el recuerdo de experiencias pasadas lo que otorga significación. Esta es producto de la organización emergente, de la dinámica del campo actual ordenada de acuerdo a leyes y principios que la regulan.

Sin embargo, tampoco se ubican en el otro extremo, el innatismo. Cualquier experiencia psicológica es producto se autodistribuciones dinámicas de fuerzas que se despliegan en el campo experiencial actual y nunca están exclusivamente determinadas por experiencias pasadas.

La percepción vendría a ser producto del equilibrio logrado entre interacciones de fuerzas presentes en el campo actual temporal y espacial de la experiencia.

Al observar lo real se acepta la experiencia de manera directa, aquello que se presenta de manera manifiesta; se capta inmediatamente lo genuino de la experiencia psicológica, incluso los aspectos que no son específicamente mensurables. El conocimiento objetivo de una experiencia perceptiva, no se logra mediante la medición de las variables que supuestamente están en juego, o conociendo acerca de la fisiología de los órganos sensoriales; la objetividad es captada en la experiencia directa, y no es necesario establecer condiciones experimentales que permitan la medición de variables para poder afirmar objetivamente lo que una persona percibe, cómo resuelve algún problema, cómo razona o cómo se conduce en un grupo.

Una hipótesis determinante en esta corriente es la que habla del isomorfismo, que intenta dar cuenta de una identidad estructural entre el plano de la experiencia consciente directa y los procesos psicológicos subyacentes a la misma. Afirma que si conocemos las leyes que organizan la experiencia fenoménica necesariamente conocemos a la vez las leyes que rigen el funcionamiento cerebral. Esto se pone totalmente en contra a la concepción elementalista y asociacionista del sistema nervioso. La Gestalt propone una concepción del sistema nervioso entendido como un todo dinámico, funcionalmente flexible y no suma de zonas cerebrales; las leyes de funcionamiento cerebral serían, entonces, análogas a las que rigen la organización del campo perceptual. Proponen la existencia de procesos corticales que operarían de manera similar a campos de energía electromagnética como la que se genera alrededor de un imán, todo lo que afecta a una parte de él, afectaría a la totalidad en cierta medida. El isomorfismo establece que no existe una relación punto por punto entre el estímulo externo y la imagen mental de ese estímulo, resultando por tanto que la forma perceptiva es una representación del mundo físico y no su copia fotográfica, es un equilibrio logrado, siempre instantáneo, y cualquier cambio en el campo estimular produce un cambio tanto en la forma psicológicamente percibida, como en los campos corticales, siempre implicados.

Este postulado fue muy criticado, aunque no pudo ser doblegado dada la contundencia de sus principios.

Sumado a esto, los gestálticos proponen una serie de leyes que complementan al isomorfismo, y brindan herramientas que permiten una mejor comprensión de la dinámica perceptual que se produce en el campo de la experiencia consciente.

Dichos son:

  1. Ley de la buena forma: La percepción siempre adopta la mejor forma posible, coordinando la totalidad de los factores que coexisten en el campo perceptivo en un momento determinado.
  2. Ley de cierre o inclusión: Tendemos a percibir formas completas, aún partiendo de datos perceptuales incompletos. Completar y cerrar la acción en pos de sostener el significado en su conjunto, sin distinguir algunos vacíos y errores.
  3. Ley de proximidad: Aquello que está próximo en tiempo y espacio en nuestro campo perceptual tiende a agruparse significativamente.
  4. Ley de figura-fondo: La organización de la percepción se da siempre en función de un recorte que define una figura sobre un fondo.
  5. Ley de la semejanza: Lo similar en tamaño, color, peso o forma tiende a ser percibido como conjunto o totalidad.

Siguiendo con las herramientas, hay una muy importante desarrollada, el “campo”. Los gestálticos consideran a la realidad como psicofísica, el mundo de la experiencia no es el mismo que el mundo físico, y para confirmarlo por un lado se refieren al campo psicofísico (la visión que el perceptor tiene de la realidad), y la situación física (mundo físico).

El campo psicofísico es siempre la experiencia actual y es donde se producen los cambios en la experiencia perceptiva, los cambios en su totalidad u organización. El concepto está vinculado a otros términos como distribución de fuerzas, condiciones de equilibrio, interacción entre partes, vectores, valencias; todos elementos de la física, usados para poder explicar que el resultado fenoménico de la experiencia no depende de un modelo mecánico sino de un modelo dinámico.

Construir una teoría de campo significó detectar las reglas precias que regulaban las interacciones entre las partes que constituyen la totalidad de una experiencia.

Koffka se propuso estudiar la conducta como un acontecimiento en un campo psicofísico, lo cual significó, sintéticamente, estudiar la organización del campo, la significación, las fuerzas coexistentes, la influencia de las fuerzas en los movimientos del cuerpo y del yo.

Las características más destacadas de este movimiento, a modo de síntesis son:

  • Adoptaron un enfoque estructuralista, estudiando la experiencia consciente como totalidad organizada y significativa, contraponiéndose de esta manera a cualquier enfoque elementalista y asociacionista.
  • Comprenden cualquier forma de expresión conductual, entre ellas la experiencia consciente en el acto de percibir, como una producción dinámica, en oposición a una concepción mecanicista y estática del fenómeno.
  • El campo dinámico es siempre actual, se pueden describir las condiciones de producción y estructuración del mismo, la totalidad que en él es expresa; pero no se interesan por la medición y cuantificación de fenómenos.
  • La experiencia anterior no cumple papel relevante en la constitución del campo dinámico actual, acentuando de esta manera su inclinación antiempirista, sin adoptar por ello un enfoque innatista.
  • Metodológicamente combinan observación y experimentación. La observación es denominada fenomenológica, esto significa que la realización de las descripciones en la experiencia directa se realiza de la manera más natural y plena como sea posible, contraponiéndose así a la fragmentación de la experiencia y al experimentalismo de las posturas positivistas.

El mérito de esta escuela es haber ido más allá de la crítica de los discípulos de Wundt, ya que fueron, debido a sus métodos de investigación y sus desarrollos teóricos, un hito positivo e importante para la psicología científica.

 

Como hemos observado en posteos anteriores, Skinner acuño el concepto de conducta operante, y usó su famosa caja para brindarnos todo el basamento teórico posible, mediante contenido OBSERVABLE, MEDIBLE Y VERIFICABLE.

La caja, con el animal de turno, y la palanca o disyuntor, es todo lo que necesitamos para comprender que a cada estímulo le corresponde una respuesta, la cual será entendida como operante, ya que esta respuesta opera sobre el disyuntor llevandonos hacia un refuerzo positivo o negativo, siendo esto último lo que provoque que el sujeto “opere” con más frecuencia, o todo lo contrario, que lo evite de todas las formas posibles.

Aquí podemos observar como el ratón “Eddy” juega permanentemente con el interruptor, ya que al hacerlo recibe comida, que actúa como un reforzador positivo.